Me ha gustado mucho, muchos sistemas de apertura y candados, bastantes estancias. Para mi gusto demasiadas pistas, me gusta que se ponga más difícil, con más nervios contrarreloj. Hacía tiempo que no jugaba a una y me ha devuelto el gusanillo.
Nahikari Lahera
Elora Carrascal
La sala en sí me pareció increíble: los acertijos son originales, bien diseñados y mantienen una temática muy bien cuidada. Sin embargo, mi experiencia se vio empañada por el Game Master. He hecho muchas escape rooms y esta es la primera vez que siento la necesidad de escribir una reseña negativa, no sobre la sala, sino sobre la persona que la dirigía.
Desde el principio, la presentación careció de inmersión. El chico parecía nervioso, se quedaba en blanco, y daba la impresión de no estar preparado. Eso me sacó de la experiencia y me dejó más pendiente de sus nervios que de la introducción a la historia.
Durante el juego, su falta de atención fue evidente. Nos dio pistas de acertijos que ya habíamos resuelto o instrucciones incorrectas que nos hicieron perder tiempo. En un caso, nos insistió en buscar un “botón” cuando en realidad teníamos que abrir un compartimento. Este tipo de errores genera frustración innecesaria. Además, en vez de ayudarnos a avanzar, directamente nos daba soluciones, eliminando el desafío y la satisfacción de resolver por nosotros mismos.
Algo que también nos molestó fue que, al interactuar con los elementos de la sala, no recibimos orientación clara. Había cosas que requerían un empuje más fuerte, pero sin ninguna indicación, perdimos tiempo pensando que no era por ahí. Un Game Master atento debería haber intervenido para evitar esa confusión.
Es una pena porque la sala tiene muchísimo potencial y merece la pena visitarla, pero la falta de profesionalismo del Game Master nos dejó una sensación amarga. Espero que pueda mejorar con el tiempo, ya que esto afectó gravemente nuestra experiencia.